Canon Digital
En España existe una gran discusión por la ley de Canon Digital aprobada hace algunos meses, y que entrará en vigencia en los próximos días, esta ley en pocas palabras aplica un impuesto a “todo lo copiable” y sus posibles medios de distribución (pen drive, reproductores mp3, etc.), este impuesto será recaudado por distintas organizaciones de derecho de autor. Es tal el impacto de esta ley que ha sido unos de los ejes centrales de las campañas presidenciales españolas.
Hasta el momento la ley en cuanto a los derechos de autor en España es un tanto más rígida e invasiva que la chilena, pero claramente esta reforma atenta contra la posibilidad de copiar/reproducir/aprender/editar, es decir: de hacer lo que se quiera con la información, a partir de la voluntad de quienes realizan la obra. Pues aplicará un impuesto grosero a cada acto de copia o reproducción por parte de los usuarios.
En la música algunos autores han entendido el mensaje de que es necesario disminuir las barreras entre los usuarios y los artistas. Madonna o Radiohead han demostrado que no es necesario ni bueno para nadie que exista una “industria” que intermedie entre ellos y la gente, con una sociedad cada vez más conectada esa intermediación resulta absurda.
No es el Estado el llamado a regir la manera en que se comunican y relacionan los ciudadanos, solo debe otorgar el marco legal necesario para velar porque estos intercambios se realicen de manera justa. Hace un días leía en el blog de Enrique Dans:
Las descargas de Internet no son ni un problema ni un fallo del sistema, son una característica del mismo. Están ahí, y la única alternativa de la industria es aprender a hacer negocio y crear valor en un entorno en el que éstas existen.
Obviamente es necesario garantizar derechos mínimos a los creadores, pero esta ley española, impulsada por el gobierno, es un retroceso gigante respecto a las posibilidades que nos dan los medios digitales de crear redes de intercambio de información. Se le deben garantizar estos derechos a los creadores, pero no es necesario sustentar a la industria que los rodea. En este modelo hacen cada vez más fuerzas las licencias como Creative Commons o Copyleft, en donde es el autor de la obra quien decide que uso se le puede dar a esta, no el Estado ni algunas asociaciones gremiales.
Es de esperar que nuestras autoridades no caigan en el mismo error de las autoridades españolas, pero lamentablemente nuestro país carece de una política clara y decidida respecto a la propiedad intelectual y menos aún sobre Internet y sus implicancias, un ejemplo de esto es el acuerdo entre Microsoft y el Gobierno de Chile, el cual al igual que el canon digital, solo resta libertades a los ciudadanos.








Enero 09, 2008 a las 2:41
Pablo,
creo que la ley está en vigencia hace tiempo. Ahora solo se ha confirmado y reajustado los valores.
En Chile la SCD está haciendo lobby para implantar ésta “compensación por la copia privada”. Es de esperar que los “honorables” tengan un mínimo de sentido común y no caigan en la trampita. Despues se quejaran cuando les pase la cuenta elecetoral.